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100 AÑOS DE SOLEDAD: UNA LECTURA TRANSGENERACIONAL

Una mirada desde el análisis Transgeneracional a la familia Buendía, sus generaciones, repeticiones, secretos, pérdidas y vínculos en la obra de Gabriel García Márquez
26 de agosto de 2026 por
Emely Saviñón
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Hay libros que uno lee y recuerda. Hay otros que uno vuelve a leer muchos años después y descubre que, en realidad, nunca los había terminado de leer o comprender del todo. Eso es lo que me pasó con Cien años de soledad. Como suele suceder con los libros que leemos en diferentes momentos de nuestra vida, algunas imágenes permanecieron en mi memoria y otras se fueron desdibujando. Pero la llegada de la adaptación de Cien años de soledad a Netflix me llevó nuevamente a Macondo.

Y volver a recorrer Macondo me obligó a detenerme en su genealogía, en sus generaciones, comencé a ver cosas que antes no sabía mirar, los nombres que regresan, los vínculos que cambian de rostro pero conservan algo de su estructura, en sus secretos, los hijos, los padres ausentes, los amores imposibles, la muerte, los duelos y culpas, en las historias que parecen repetirse, en sus lealtades, pérdidas, contradicciones. Y, sobre todo, una familia que parece avanzar hacia el futuro mientras continúa dialogando con todo aquello que ocurrió antes. 

Y me surgió una pregunta que me pareció todavía más interesante: 

¿Qué podemos descubrir sobre las familias cuando observamos la historia de los Buendía con una mirada Transgeneracional?

¿La ficción imita la realidad familiar? ¿La realidad familiar supera la ficción? 

A veces una película nos muestra una familia. Una canción nos habla de un padre. Una novela nos presenta tres generaciones. Una serie nos muestra un secreto y de repente reconocemos algo, no necesariamente la misma historia pero sí una dinámica, una pregunta, una repetición, una ausencia, una forma de pertenecer.

Y entonces la ficción puede convertirse en una puerta para mirar la realidad. Y la realidad puede ayudarnos a volver a mirar la ficción. La genealogía de los Buendía es un excelente material narrativo para observar cómo funcionan determinados fenómenos que suceden en las familias, que hablan de programas y repeticiones profundas y se pueden analizar desde la perspectiva del análisis Transgeneracional evolutivo.

Uno de los primeros fenómenos que se pueden observar es la repetición de los nombres: José Arcadio, Aureliano, José Arcadio Segundo, Aureliano Segundo, Remedios, Amarantha, Amarantha Úrsula y así, generación tras generación, los nombres regresan. 

Pero no regresan solos, con ellos parecen regresar determinadas características, formas de relacionarse, conflictos, maneras de vivir el amor, la soledad, la autoridad, la aventura, la introspección y el aislamiento.

No son las mismas personas, pero tampoco parecen ser completamente independientes de quienes estuvieron antes. Y aquí aparece una pregunta muy relevante para el análisis Transgeneracional: ¿Qué puede significar llevar un nombre que ya perteneció a alguien de nuestra familia?

Un nombre puede ser simplemente un nombre. Pero también puede ser memoria, puede ser homenaje, puede ser pertenencia, puede ser una expectativa, puede representar una identificación, puede mantener viva una historia, puede incluso convertirse en una pregunta que una persona deberá responder a lo largo de su propia vida:

¿quién soy yo y quién esperan que sea?

En los Buendía, los nombres parecen formar uno de los hilos que atraviesan las generaciones. Y este será solamente uno de los temas que vamos a explorar. 

Lo que se repite no siempre comienza con quien lo vive

Cuando estudiamos una historia familiar, una de las preguntas más importantes no es solamente: ¿qué le está pasando a esta persona hoy?

Muchas veces la siguiente pregunta es: 

¿Qué estaba ocurriendo en la vida de ambos padres antes de que naciera esta persona y como fue recibida al nacer?

Esta pregunta cambia la perspectiva y nos lleva al proyecto sentido. Porque una familia no comienza con nosotros. Llegamos a una historia que ya estaba en movimiento. Nuestros padres tenían una historia y una vida antes de ser nuestros padres. Nuestros abuelos tenían una historia antes de ser nuestros abuelos. Hubo pérdidas, amores, guerras, migraciones, separaciones, secretos, éxitos, fracasos, personas que fueron olvidadas, personas que fueron idealizadas, otras de las que nadie habla. Y también hubo acontecimientos que cambiaron para siempre el rumbo de una familia.

Cuando miramos desde esta perspectiva, la pregunta deja de ser solamente: ¿Por qué esta persona es así o esta viviendo esto en este momento? Y comienza a convertirse en:

¿Qué historia familiar podría ayudarnos a comprender el lugar que esta persona ocupa en su entorno y el rol que tiene dentro de su propia familia?

Ademas es importante observar qué ocurre cuando alguien intenta hacer algo diferente con aquello que ha recibido.

Macondo permite hacer y responder esas preguntas de una manera extraordinariamente poderosa con sus personajes.

Los muertos no desaparecen completamente

La muerte no siempre significa ausencia. Los muertos permanecen en la memoria, en los espacios, en las conversaciones, en los recuerdos, en las historias, en los silencios, en los sueños, en aquello que los vivos siguen haciendo después de que alguien ya no está. Y eso nos lleva a otra pregunta Transgeneracional:

¿Qué ocurre cuando una muerte sigue ocupando un lugar en la vida de quienes vienen después?

No todas las pérdidas tienen el mismo significado. No todas las muertes generan las mismas consecuencias. Pero una familia puede continuar organizándose alrededor de una pérdida durante mucho tiempo. Y en ocasiones una generación posterior puede crecer sabiendo que algo ocurrió, aunque no comprenda completamente qué fue lo que ocurrió. O puede crecer sin saberlo. Pero sentir, de alguna manera, que existe una historia detrás de la historia y sobre todo sentir que algo esta incompleto o pendiente.

Los secretos

Lo que más se repite no solo a lo largo de la historia de los Buendía, sino también en todas las familias. Hay cosas que se saben, hay cosas que se cuentan, hay cosas que se esconden, y hay cosas que simplemente dejan de preguntarse. En la historia de los Buendía aparecen filiaciones, relaciones prohibidas, adopciones, historias desconocidas, hijos criados por otros y acontecimientos familiares que no siempre son conocidos de la misma manera por todos sus integrantes.

Cuando observamos una novela como Cien años de soledad, podemos pensar que todo aquello es imaginación. Y, por supuesto, lo es, es literatura, es creación, es ficción. Pero la ficción no nace en el vacío. Los escritores observan el mundo, observan a las personas, observan las relaciones, observan las familias, sus propias familias, observan la historia, observan la forma en que los seres humanos aman, pierden, recuerdan, olvidan y repiten. Y entonces transforman todo eso en una historia. Se sabe que hay mucho de la historia familiar del propio Gabriel Garcia Marquez en los personajes de Macondo. 

Algo que no puedo parar de preguntarme: ¿Llegó Gabriel García Márquez a conocer a Anne Ancelin Schützenberger? ella fue una psicóloga, psicoterapeuta y académica francesa que desarrolló una parte fundamental de su trabajo en los años 50 alrededor de la psicogenealogía y del abordaje Transgeneracional. Mientras que García Márquez, pasó una etapa importante de su vida en Europa y también vivió en Francia durante la misma época. La coincidencia temporal y geográfica me despertó la curiosidad pero la verdad, no hay ningún indicio.  

¿Y a ti que te parece la historia de los Buendía?


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